jueves, 14 de julio de 2016

Restauración

Arde mi pecho. Mis riñones gritan. Mis patas de Loba herida se resquebrajan.
 Mis rizos se enredan, mis senos no  callan.
Mi vientre palpita lentamente, despacito, se hace presente.
Mi saliva es pura hiel y mi lengua está agotada de lamer y lamer.
Las letras se burlan de mí, se aparecen y se esconden. Me juguetean en la mente. Me dicen q no pare ya.
¡¡¡No las soporto!!! No las soporto más.

Me hablan de la incongruencia de mi estado. De lo feliz que debo estar. Por fin lo hemos logrado, la manada reunida, un espacio suficiente donde habitar, ya no existe un problema…

Me hablan de la incomprensión de lo que siento. De la cerradura eterna de mi voz cuando dentro mío hay veneno. Letras insistentes que me exigen que las mire, que las acepte, que las plasme, que las muestre.

Y es que soy Loba herida que ha vuelto a la montaña.
Me desangro, débil estoy, no veo ni oigo nada.
La tristeza, la angustia, la desolación... todo se quedó guardado aquí en mi pecho. Todo se durmió dentro de mí y cuide muy bien su sueño. Todo se volvió parte mía como si no hubiera un mañana.

Todo... la impotencia por no haber salvado a mi hermana amada. La angustia de no saber si el peligro nos acechaba. El dolor de separarme de mis cachorros a quienes tanto amo. La inseguridad de estar en todos lados sabiendo que a ninguno mis patas pertenecen. Percibir que de mi piel brotaba el insoportable aroma del muerto y el arrimado.

La soledad cruel y asfixiante,  las noches frías recordándolos, la confusión por no ver un posible mañana.  El aferrarme a encontrar respuestas y soluciones. El escuchar a mis hermanos enloquecidos de dolor, de tristeza de confusión.
El ser testigo de las rupturas más dolorosas e incomprensibles.
El desconsuelo de restar apoyo, amor, vínculos que algún día creí irrompibles.
Escuchar gritos sin piedad de quien no lo esperaba, el rechazo por estar mal, débil, incomprensiblemente desorientada.

Todo lo abracé y durmió dentro de mí. No tenía tiempo de llorar ni de sufrir. No podía perder un momento en intentar consolarme. Mirarme meterme en mí. Reconocer lo que sentí

¡¡¡Nooo!!! Hice lo que se tenía q hacer.
Y hoy... ¿cómo podré explicar que estoy cansada?
Como podré transmitir que necesito refugiarme en una madriguera... ¡¡¡tener una carajo!!!  ¡¡¡Tenerla!!!
Tener una madriguera donde pueda refugiarme. Escuchar todas mis voces. Darle salida a todas esas emociones
Cómo podré explicar que tan solo necesito regenerarme. Lamer mis patas, sacarme las espinas, dormir, escribir,  habitar en el silencio de mi alma.

Cómo les digo que estoy feliz de lo logrado. Que cada noche antes de dormir doy gracias porque ya todos están seguros y reconstruyéndose.
Como podré expresar que no estoy loca, ni idiota, ni alterada
 Solo necesito paz. Relajarme. Escucharme y aceptar que todo lo que siento es real y tiene un fundamento. No me enfrenté a cualquier cosa...

No es un capricho de mi locura seguir en batalla. ¡¡¡No!!! ¡¡¡He vuelto de ella!!! Cual caballero herido, cual perro fiel defendiendo a su amo, cual soldado después de una guerra
¡¡¡Carajo!!!! ¡¡¡Qué insoportable es mi locura y tantas quejas!!!!!

¡¡Sí!! Eso lo he sabido desde tiempo ¡¡¡SOY  INSOPORTABLE!!!
Como el dolor que estoy sintiendo. Como la tristeza de restar una vez más un vínculo que me duele en el alma. Insoportable como el sentir que me derrito por los poros y brota y brota de mí todo el dolor que me habita desde hace tiempo. Le abrí la puerta. Lo veo de frente, lo reconozco y no le huyo. Su momento llegó de mostrarse. Mi momento de sanar llegó… mi incomprensible forma de sanar. En mi silencio, en mi oscuridad, en mi espacio…


Galhamar Ryg

miércoles, 25 de mayo de 2016

Decisión

Es que a veces siento hambre
Hambre insaciable de las letras, de leerlas, escribirlas, descifrarlas. Todo el tiempo estoy buscando y siempre encuentro.
Necesito avanzar. No deseo quedarme en un lugar cómodo en el que nadie me molesta. Escondida tras el teclado como si fuera el lugar más seguro que existe sobre la tierra. Necesito arrancarme de la panza todo lo que siento y me imagino. No me basta ya con lo que hago, quiero más. Puedo. Lo deseo. Lo necesito.

Me asusta enormemente el lugar que me depara el despojarme de la máscara. El sentirme más desnuda y descubierta frente a quien sea que se aparezca. Me asusta el hecho de atreverme a prolongar mis letras, buscar una sanación más específica y personal.

Afectar a quien me lea…
Que me encuentre de quien me he escondido…
Mostrar mi rostro…
Mi “nombre”
Mi ser cuando camino…

Me asustan muchas cosas y tengo ganas de volar.
Me veo en un punto en el que he logrado despojarme de algunos estorbos. Estoy dispuesta a darme sin permitirme pasar por encima de mí misma.
Percibo no solo mi cuerpo y mis aromas diferentes, sino mi voz y mis palabras, mis pensamientos y acciones, el cristal en mis pupilas que perciben magia en lo que capto…

Descubro hoy día una capacidad diferente para disfrutar de lo que pasa a través de mis poros, todo tiene un color distinto, sabe diferente, percibo aromas que desconocía y los aspiro taaaan profundamente que sé que desde ese momento forman parte de mí, de mi historia.

Me está gustando esta que soy hoy. Asombrada observo y analizo lo que me ha cambiado y me gusta, me gusto, me estoy amando y redescubriendo. Y me reclamo!!!
Me reclamo fronteras nuevas y distintas, me reclamo valentía, osadía, perseverancia y lealtad a mí misma.

“¿Qué más da si te equivocas Galha carajo? ¿Qué más da si se te toma por loca, estúpida, fodonga, idiota? No será la primera vez que dice algo de ti. Algo de este tipo y peor aún”
Me digo y me redigo…

Y a nada estoy ya de empezar… Ya no se trata de si esté de acuerdo o no en hacerlo, si es un buen proyecto o una idea tonta y apresurada. Simplemente ya es un reclamo de mi alma.

Bien… pues una vez más cubro mis ojos con el manto sagrado de la Fe en mi Diosa Madre… respiro profundamente y me dispongo, de espaldas, a caer al vacío…
Libro… allá voy…

Galhamar Ryg


Imagen: Luis Ricardo Faléro

jueves, 12 de mayo de 2016

Vómito

Sí, a mí también me hubiera gustado defenderme.

Una constante en mí ha sido el pensamiento de reproche y sentimiento de culpa:
“Si no hubiera estado con él ese día” “Si no hubiera bebido la noche anterior” “Si hubiera corrido más rápido antes de que jalara mis cabellos” “Si hubiera  mordido con todas mis fuerzas… si hubiera pateado sus testículos… si hubiera gritado…”

Son incontables las cosas que hoy se me ocurren, sin embargo en ese momento no hice nada más que lo que podía hacer y estando ahí,  desnuda y sometida por una bestia iracunda y llena de odio hacia a mí, lo único que se me ocurrió fue “Mejor ya no te resistas Galha o te irá peor”

Y eso hice, llegó un punto en el cual no me resistí y aún así  mi cuerpo quedó sumamente lastimado.

Horas pasaron antes de que me pudiera levantar de dónde me dejó. Días pasaron antes de que lograra dejar de vomitar. Semanas pasaron antes de que pudiera quitarme la sensación espantosa en mi vulva rasgada. Meses pasaron antes de que pudiera volver a dormir con las luces apagadas.

Sí, a mí también me hubiera gustado defenderme.

Me hubiera gustado pelear con garras y colmillos. Pelear hasta el final, el de él o el mío.
Me hubiera gustado defender mi cuerpo, proteger mi integridad, abrazar mi pecho.
Hubiera preferido no perder absolutamente nada, ni la fuerza, ni la tranquilidad, ni la estabilidad mental.
Hubiera preferido matar a mordidas, estrellarle el cráneo en la pared, arrancarle el pito y tirarlo a los perros de al lado.

Me hubiera gustado verlo morir ahí, no sobre mí, sino en mis pies…

Y en cambio vi una fiera cegada no por el placer sexual, vi una fiera cegada por el placer que le regaló el  poder.
Sus ojos, su voz, sus palabras lo decían “¿A ver? Mándame la chingada ahora. Dime que me vaya, dime que no me quieres volver a ver… andale… huye de esto a ver si puedes pendeja”

Cegado por el placer de poder someterme y mandar. Dominarme, doblegarme, demostrarme que quien llevaba el control era él con su fuerza bruta y no yo con mis estúpidas decisiones.

Digo todo y nada sin un sentido, lo sé. Recuerdo su despedida “Ahora sí olvídame… si es que puedes”

Se encargó de que jamás lo hiciera.

Mi tarea es lenta, larga y muy dolorosa…  y qué??
Me hubiera gustado defenderme aquel día… no lo logré.
Pero hoy sí puedo… hoy, mañana y cada día como deba hacerlo lo haré.

Galhamar Ryg



Imagen: Juan Carlos Boveri

martes, 10 de mayo de 2016

Poca Madre

¡¡No!!   No me gusta este día. No me gusta recordar que tan solo…

No celebro esta fecha y evito tomarla en cuenta al igual que muchas otras. Estoy convencida de que el pobre San Valentín,  el buen Jesucristo, Los malgastados Abuelos, La mamacita Patria, La sacrosanta  Madre  y cuanta cosa son solo usados como carnada por un sistema podrido y voraz para lograr vaciar los bolsillos de las personas…
Pero en realidad me vale harta madre de qué forma la gente gasta su dinero. No es mi asunto.

Lo que sí es asunto mío es el hecho de que no me gusta el 10 de mayo porque se festeja el día de las madres.  El día de esas madres que dan la vida por sus hijos, las que no piensan en ellas mismas, las que se entregan, las que son capaces de hacer a un lado sus propios intereses, su cansancio, su proyecto de vida con tal de estar y ser para sus hijos.  Hoy es día de las madres que los aman por sobre todas las cosas. Las que jamás los rechazan, las que nunca por ningún motivo los abandonan. Las que bien podrían decirle a la virgen María “quítate que ahí te voy”.

Hoy es el día de la madre que es la mejor amiga, la mejor guía, el ángel mandado por dios desde el mismísimo cielo para ayudarle en la tierra a hacer la chamba. Es el día de la madre que además de todo amor es comprensión, entrega, salud y cuidados, consejera, nutrióloga,  profesora, trabajadora  incansable… Y la lista podría seguir, seguir y no tener fin si se trata de enumerar los atributos que tienen las madres… al menos en mi país… dicen.

No lo dudo. No cuestiono. No juzgo a nadie. Simplemente esta historia es desconocida para mí.
He evitado al máximo meterme en estos terrenos porque no me son nada sencillos.
No me es nada sencillo reconocer que mi relación con mi madre ha sido áspera y difícil. Así como tampoco me ha sido fácil reconocer que he sido de las madres más chafas que se han dado en los últimos tiempos… ¡¡¡Bueno!!! Madre alcohólica pues… ahí humildemente.

No me es nada sencillo decir que no me gusta ver la miel que se derrama entre madres e hijas cuando la constante en mi relación con mi madre ha sido la desconfianza, la guerra por el control y por la supervivencia emocional.

Mi madre nunca fue mi  mejor amiga, ni me aceptaba tal cual era, de hecho le caía yo mal: “Me chocas” en sus propias palabras.
 Le chocaba yo por encimosa, chillona, histérica, loca (más tarde entendí que eso era algo así como provocativa con los hombres o puta pues pa’ pronto)  metiche, fodonga, cochina…  limosnera de amor…  eeehhh!!! Con eso basta por ahora.

Le chocaba yo por ser quien soy. Quizás por ser su hija, quizás por ser mujer, quizás porque ella era muy joven para ser mi madre, quizás porque yo era muy rebelde para ser su hija.
No sé exactamente por qué, el caso es que yo tengo claros recuerdos de rechazo, de abandono, de falta de amor, de no ser suficiente para ella hiciera lo que hiciera.   Y eran situaciones sumamente confusas porque dentro de todo lo que yo vivía estaba también el  bien consabido ES POR TU BIEN, CUANDO ESTÉS GRANDE ME ENTENDERÁS, CUANDO TENGAS A TUS HIJOS… y por supuesto barnizado de la sociedad que dice que MADRE SOLO HAY UNA,  NADA COMO EL AMOR DE UNA MADRE, TE PUEDE FALLAR EL MUNDO PERO NO TU MADRE etc.
Sí, era confuso porque muchas de las cosas que yo vivía y percibía nada tenían que ver con el amor incondicional, ni si quiera con la aceptación de mi persona.
 Años más tarde (diciembre 2015 para ser exactos) Me enteré por sus propias palabras en una carta que me entregó, que efectivamente no me amaba. Fue triste leer esa carta, pero en realidad no me dijo nada que yo no supiera desde siempre. Me costó trabajo aceptarlo y reconocerlo, cosa que ya había hecho al leer su carta, mas siempre desde niña lo supe en mi corazón.


A través de un laaaaargo y doloroso proceso yo he tenido que comprender para poder sanarme, que ella, aunque es mi  madre, no es más que un ser humano que también tiene una historia personal difícil y tiene todo el derecho de amar o no, incluso a su propia hija… incluso a mí.  Y a ella no se le dio eso del instinto materno o al menos no conmigo de forma inmediata.

He tenido que comprender para poder sanarme, que las mujeres no siempre nos apoyamos unas a otras y que la rivalidad y la envidia pueden ser atroces si no se les detecta y corta de tajo… Sí, incluso entre madres e hijas.
Del mismo modo he comprendido que todo lo que en mi niñez viví me llevó a ser lo que soy ahora y comprendí el por qué de tantas relaciones torcidas bajo el vínculo que sea (parejas, amistades, compañer@s) el por qué de mi eterna persecución por el amor inalcanzable de alguien, el por qué de mi extrema fragilidad ante las muecas, gestos, rechazos. Entendí por qué me ha costado tanto y tanto trabajo aprender a amarme y aceptarme tal cual soy… Era de esperarse.

Y aunque he comprendido muchas cosas y he perdonado otras tantas, de ninguna forma he podido sanar mágicamente la forma de relacionarme con ella. No le tengo confianza y a decir verdad no  la considero ya parte importante de mi vida. La veo el día de hoy con respeto, cariño y agradecimiento  y a su vez  con distancia, tomándome el espacio necesario como para poder existir sin sentirme insuficiente, rechazada, agredida, cuestionada o manipulada.  Esto ya no lo quiero y ya no me lo permito, sea quien sea.  

Y en línea descendiente directa… tampoco me gusta el 10 de mayo porque yo no sé cómo se es una buena madre.  Yo no soy de las que peinan a sus hijos, ni los he traído bien limpios o planchados porque no sé lavar ni planchar bien. Yo nunca los he obligado a estudiar para que sean “alguien en la vida” porque los convencí desde pequeños que YA son alguien valioso desde el momento en que se concibieron. Yo no los he enseñado a ser obedientes, de hecho les he dicho que sean rebeldes, que cuestionen lo que se les dice, que aleguen lo que no les parece y que nunca bajo ninguna circunstancia se sometan ante algo injusto… sí!! Incluyéndome y me ha tocado pagar por ello.

Yo no he sabido ser buena madre porque jamás me he mostrado hipócrita con ellos, ni mucho menos santa o buena mujer.  Ellos tienen clarísimo que su madre se equivoca y comete horrores y tiene deseos y frustraciones y necesidades como cualquier otra persona. Saben que su madre es un simple mortal y que está lejísimos de ser casta y pura. Saben que su madre está mal de su cabeza  y los tres lo dicen fuerte y quedito ESTÁS BIEN PINCHE LOCA PERO ASÍ TE AMO literalmente.

Mis hijos me han visto llorar, gritar, carcajearme, beber cuando lo hacía, han sido consientes de las parejas que he tenido, conocen mis traumas,  conocen mis anhelos, mis limitaciones como cocinera y ama de casa, mis incapacidades sociales, mis arranques violentos sin sentido… uufff!!!
No terminaría de enumerar tampoco… Pero todo lo que soy lo saben mis hijos.

 Infinidad de veces me han hecho saber que estoy mal (el resto de la gente) infinidad de veces me han cuestionado el por qué los educo de tal o cual forma o por qué no me escondo de ellos para hacer tal o cual cosa. Me han regañado y criticado porque les doy demasiada libertad, porque hablo abiertamente de sexo con ellos, porque me llevo pesado o nos hablamos con groserías, porque les he permitido tomar sus decisiones y las he respetado como lo haría con cualquier otra persona…

 Sí… soy una mala madre… y a decir verdad me pesa. Me pesa mucho no ser como las demás, el tener que defenderme de los dedos acusadores y ser fiel ¡¡¡escúchate Galhamar Ryg!!! Ser fiel a mis propias convicciones muuuuy a pesar de lo que se dice que yo debería ser, defenderme a pesar del miedo que he tenido toda mi vida a ser rechazada, defender mis convicciones y de un modo a mis cachorros a pesar de que no tiene ningún sentido lo que hago con ellos. Porque a final de cuentas quien ha ganado en este personaje (La madre que soy) ha sido totalmente mi intuición y mi instinto materno, no la razón ni mucho menos los argumentos sociales.  

Finalmente me ha pesado mucho desde que era una niña el no ser como “debería” y quienes más me lo hacen notar son precisamente los vínculos que tengo con  mi madre y mis hijos…  qué curioso no??

Así que bueno… No me gusta este día. No me gusta recordar que tan solo  Soy Galhamar Ryg.

Galhamar Ryg

Imagen: Carlo Maratta

martes, 3 de mayo de 2016

Es así

Se amaron
Como dos locos sin descanso
Como ningún escritor podrá plasmarlo

Se amaron
Como los santos
Con devoción y benevolencia
Sin cordura, sin prudencia

Se amaron
Como dos lobos desesperados
Y las pieles se arañaron
Y el sudor lo hicieron llanto

Se amaron, se aman y veneran
Como una luz a las linternas
Como una flor en primavera

Se aman
Como no sabían que podían hacerlo
Y entregan su amor a la luna llena
Purifican sus  miedos en la hoguera

Se aman
Y nunca más podrán negarlo
Ni en lo eterno de su pecho arrancarlo
Ni con temores apagarlo

Se amaron, se aman, se amaran
Una, dos y tres mil vidas
Y aunque sus almas crean perdidas
No habrá más soledad en su guarida

Se amarán
Aunque las hierbas se sequen en el campo
Aunque mil soles se vayan apagando
Aunque su cuerpo duerma muy cansado

Se amarán…
Aunque parezca una sentencia
Mientras la luna se envejezca
Mientras la lluvia los envuelva

Sí!!!
Se amaron… cuando aún no lo sabían
Se aman… y a diario se inventan mil caricias
Se amarán…
Desde ayer
Desde hoy
Y hasta el final




Galhamar Ryg

miércoles, 27 de abril de 2016

Tristeza

No sé ni qué escribir.
Recientemente me prometí no parar más ni un día. Me hice la promesa porque me exigí ser fiel a mi vocación. Me gusta escribir, amo las letras, me sanan, me arropan, me abrazan.
Sin embargo hoy no sé qué escribir. No sé por dónde empezar o qué tema abordar… más bien dicho, no sé cual de todas mis heridas delatar. Porque por ahora son varias las que me revolotean en el estómago y me tienen con una sensación constante de nauseas.

No sé si escribir acerca de mi manada. Los extraño mucho.
Extraño sus voces y sus carcajadas, sus travesuras, sus “puntadas” como diría mi Arvany.
Extraño sus ruidos por las noches, sus besos adormilados por las mañanas. Sus anécdotas, sus inquietudes, las historietas de Ova.
Extraño los besitos de Guray… como de pollito.  A Tatsú siempre dispuesta, a Mugen echando humo.

Los extraño a todos.  Hoy he pasado un largo rato mirando algunas fotos que forzadamente les arrebaté. Y me di cuenta que observarlas me hace sentir en esos momentos y en esos lugares donde estuve con ellos… me duele el pecho…

¡¡Ojalá les hubiera tomado 2 mil fotos más!! Hoy llamé a mis cachorros y se encuentran medianamente bien, hemos tenido que alejarnos más de lo que ya estábamos, no puedo verlos,  solo escuchar sus voces distraídas, aunque en el fondo algo me dice que también me extrañan y les urge volver, pero disimulan, no quieren preocuparme.

No  me preocupan, a decir verdad ellos no me preocupan, son fuertes y tienen bastantes recursos  como para sobrevivir a las circunstancias, saben que haré lo necesario para que vuelvan pronto. No me preocupan porque están en las mejores manos que hoy por hoy hay para ellos. Están bien, tan solo les he solicitado que resistan, que no peleen, que confíen en mí. Y sé que así es.

En este instante no sé qué demonios debo hacer, ni cual es la salida prudente o de qué forma conseguir dinero rápido para que vuelvan. De alguna manera todo está en pausa, la vida y las circunstancias me han puesto en pausa… intento relajarme, trabajar más de lo habitual, escuchar y seleccionar la música correcta para no deprimirme, orar, planear… apoyarme en quienes me brindan desinteresadamente su mano… Sí, intento, intento todo el tiempo no partirme aún más de lo que ya me han partido…


No quería escribir porque no quería llorar, porque no quería adentrarme en esta sensación de pesadez y opresión que me acompaña desde entonces en el pecho.  No quería escribir porque me dan más ganas de vomitar al mismo tiempo que escribo y lloro.

Tan solo pido a mi Diosa Madre que me dé paciencia y prudencia, que en las noches me abrace y los proteja.
Tan solo he atinado a, el día de hoy, conseguirme un lugar para dormir y estar serena, en silencio, sin preocupar a nadie, sin escuchar a ninguno. Porque no quiero hablar, ni escuchar, ni contestar preguntas incómodas o deshacerme. Solo quiero estar sola. Solo quiero estar sola.




No sé si sea prudente escribir acerca del “amor”. De ese Señor engañoso y tramposo que se dice llamar “Amor”. Me cae mal.
No lo entiendo, no entiendo por qué es que se me niega si en realidad no soy una mala mujer…
Amo lo que soy y tengo muy claro que además de maravillarme a mí ha maravillado a otr@s a mi alrededor, he logrado crear vínculos importantes y trascendentes aún cuando no tengo frente a frente a otra alma.
Amo, abrazo y me entrego… Y de pronto resulta que esas mismas características que me hacen tan adorable son las que me hacen igualmente insoportable. Resulta que precisamente “esto” que soy y todo lo que mi ser envuelve me convierte en una especie de “Mujer Misterio” capaz de atraer a cualquiera pero al mismo tiempo, capaz de causar miedo y repulsión…

¡¡¿¿De qué carajos se trata todo esto??!! ¡¡Qué bromas más cruel la que me hace la vida!! He llegado a pensar… sospecho que en realidad lo que atrae de mí no es en sí mi esencia, sino el deseo incontrolable de querer ahogarla, dominarla y poseerla. No son mis ojos ni mi mirada, sino la necesidad de acallar la rebeldía que la acompaña. No son mis sentires o pensares lo que los llama, sino la maldita curiosidad de saber de dónde diablos es que me sale tanta y tanta patraña. No es en sí mi cuerpo si no el deseo de poseerlo, dominarlo y someterlo, sentirse de algún modo mi dueño…

No lo entiendo. No entiendo nada de esto y me lastima, me lastima creer, entregar, mostrar, compartir y recibir un portazo por respuesta… En fin, de alguna forma ya sabía que no se me da mucho eso del “amar” en realidad. Sigo creyendo en los vínculos JUSTOS. Sigo siendo la estúpida “exigente” porque sigo sin tener la disposición de recibir menos de lo que doy. No sé amar pues… eso ya lo sabía.




No sé si sea prudente hablar acerca de una sensación que me está ahogando. Hablar y mostrar lo terrible que es saberte de ninguna parte. Saber que hoy estás en un lugar que no te pertenece y que solo dios o el diablo saben dónde has de dormir mañana.
Me ha dolido enormemente sentarme en una banqueta, prender un cigarro y preguntarme “¿qué hago ahora? ¿a dónde voy?”  Opciones hay siempre y sé que se pudieran ofender algun@s al saber que me he visto en esta situación, sé que incluso se ofendería como el que más la persona que me brindo su apoyo en ese sentido… espero no lea esto jamás.  Porque la realidad es que nada es mío, la realidad es que no tengo derecho a nada en ninguna parte y estoy en riesgo constante de que la mínima situación “incómoda” provoque que sea expulsada con gritos o palabras dulces o hasta incluso “por mi propio bien” de donde sea que esté, por lo que  lo único que puedo y debo hacer es adecuarme, tolerar y agradecer enormemente que tenga un techo por esa noche.

 Añoro mi cama, mis almohadas, el pedacito de casa que me pertenece solo a mí, donde puede acurrucarme, soñar, escribir, leer. Extraño mi pedacito de casa donde vienen mis cachorros y se echan conmigo a platicar y no parar de reír. Extraño ese lugarcito mío, mío y solo mío… Extraño andar por la calle segura sabiendo que pase lo que pase al anochecer podré llegar mi guarida y descansar sin incomodar a nadie con mi tristeza o traumas, sin molestar con mi música o mis gestos, sin ocupar e invadir un espacio que no me pertenece. Extraño sentir que pertenezco a un lugar y que a su vez me pertenece y me sostiene.

Hoy desde el lugar en el que estoy solo he podido romper en llanto, removiendo con ello un poco la roca que me está aprisionando el pecho… quisiera, necesito vaciarme más…


No sé ya ni qué escribir…

Galhamar Ryg

Imagen: Francis Danby

miércoles, 20 de abril de 2016

Manada

Ocupo este medio para decirles cuanto los amo y cuanto los extraño.

¡¡No les parece sorprendente la forma en que han cambiado nuestras vidas!!

Hoy a 45 días de los sucesos que nos revolcaron en este mar de incertidumbre, recuerdo con frio en mi corazón las tardes que pasamos juntos. Las noches en que desde mi cueva escuchaba sus carcajadas. Las mañanas en que despertaba y parecía un campo minado la sala.

Los extraño!! Los extraño a todos tanto.

Quisiera escucharles tantas cosas, saber cómo es que han vivido estos 45 días cada uno de ustedes, qué han sentido, qué han pensado, cómo se sienten hoy día.

Quisiera platicarles tantas cosas que no les he dicho, lo que he sentido, lo que he pensado, lo que lejos de ustedes he vivido. Lo que planeo para poder volver a encontrarlos.

Ocupo este medio para decirles que hoy me duele mi corazón por las circunstancias, por no poder escuchar las risas de Tatsú y su amado Mugen. Por no poder ver los dibujos de Ova, mi Mangaca favorito y escuchar sus interminables historias propias y observadas, por no poder sobar los piecitos de Guray, eterno Guardián del tesoro y escuchar sus amenas charlas.

Los extraño a todos y a cada uno juntos y separados. Los pienso al ver el viento que no veo y escuchar las fuertes pisadas de las hormigas que no escucho.
Los extraño cuando siento el frío helado que recorre mi piel bajo los rayos violentos del sol, cuando bebo la tierra que no puedo tragarme, cuando mastico los pedazos de agua que entre mis dientes se salen.

Los extraño cuando despierto y los veo a todos en el silencio y la lejana aurora. Cuando de noche intento dormir y me pregunto cómo es que estarán ahora. Los extraño cuando me cobijo alrededor de una fogata y ruego a Mi Diosa Madre que no permita que la tristeza se cuele en sus espaldas.

Los Extraño a todos y cada uno  si de pronto me río a carcajadas, cuando me tropiezo con un perro fiel, cuando mi cuerpo seco con la toalla. Los extraño cuando he de calentarme con la ducha helada. Cuando tomo un café o escucho música o me asomo por la ventana.

Sí, los amo, los extraño y los pienso. Sueño despierta con el momento en que por fin estemos juntos saboreando un triunfo y riéndonos de todo lo que de momento hoy no entendemos.

Los amo, los extraño, los pienso y pido a Mi Diosa Madre los cubra y los proteja, los guíe y les diga en su oído que ustedes son mi fortaleza.

Ayer… a oscuras me preguntaba cual es en realidad la lección a aprender en este difícil camino, me preguntaba por qué teníamos que separarnos para  “avanzar”… lucho amados!! Lucho de verdad por no desesperarme, por no enloquecer y llorar hasta ahorcarme. Lucho porque no comprendo nada y no quiero perder la fe de que todo esto tiene una dulce miel guardada.

Me preguntaba ayer acerca de MI lección, de MIS preguntas precisas, de MI camino pedregoso. Cuando de pronto aparecieron cada uno de ustedes.

Intenté ver el 6 de Marzo a través de los ojos de Tatsú…  a través de los ojos de Mugen… a través de los ojos de Ova… a través de los ojos de Guray…

Intenté ver no solo el 6 de Marzo, sino el 7, el 8, el 9 y todos y cada uno de los 45 días que hemos vivido desde entonces, en los lugares que ustedes han estado, con las personas y situaciones que cada uno ha enfrentado.

No pude evitar que una lágrima saliera de mis ojos.

Amados:  Aunque intente no puedo imaginar lo que ustedes han vivido. No puedo aunque quisiera arrancarles ni medio gramo de dolor, ni medio milímetro de sufrimiento ni mucho menos regalarles toneladas de Mar hecho olvido…  ¡¡No puedo!!!

Y es que ayer caí en la cuenta que hoy por hoy cada uno de nosotros tiene que librar su propia batalla, tiene que mirar desde sus propios ojos, levantarse sobre sus dos pies y caminar firme cada uno de sus pasos.

Yo no soy nadie para darles o quitarles lo que ustedes solos necesitan y pueden obtener. No soy nadie para pensar por ustedes u organizar o evitarles tal o cual cosa. No soy nadie como para verlos débiles o incapaces, pequeños o frágiles. No soy nadie como para sentirme necesaria e indispensable en sus vidas.

Hoy por hoy cada uno está donde debe de estar y cada uno está buscando y usando sus propios recursos para salir adelante y ayer al intentar mirar a través de sus ojos me di cuenta de lo grandiosos que ustedes son.
Me di cuenta de lo afortunada que soy al contar con un hermano tan valiente capaz de enfrentar a quien sea por amor.
Me di cuenta de lo afortunada que soy al contar con una hermana Dragón capaz de brindarse a los demás a través de un servicio callado.
Me di cuenta de lo afortunada que soy al ser mamá de un escritor que lentamente y en silencio se sana escondido las heridas.
Me di cuenta de lo afortunada que soy al ser mamá y amiga de un muchacho eternamente noble capaz de dar la vida cada minuto por su familia.
Me di cuenta de lo afortunada que soy al tenerlos a ustedes como mi refugio, mi fortaleza… mi familia.


Ocupo hoy este medio para decirles cuanto los amo, cuanto los amo y cuanto los extraño.
Pero no dejaré de mencionar que además creo en ustedes… creo en nosotros juntos o separados.


Galhamar Ryg

jueves, 7 de abril de 2016

Camino

Ya no te voy a permitir que te alejes de las letras. Así sea vergüenza lo que sientas, así sea porquería lo que escribas, así creas tú que no vale la pena. PROHIBIDO TIENES GALHAMAR RYG DEJAR DE ESCRIBIR DESDE HOY Y POR EL RESTO DE TUS DÍAS. Y además de escribir vas a mostrarte ¿para qué? No lo sé. Solo … se valiente. Escribe. Escribe y muéstrate. Muéstrate y escribe SIEMPRE

Defiéndete. Defiende tu espacio, Tu Lugar Secreto. Defiende lo que haces y protégelo. No le temas a tus letras, que si bien no sabes hasta dónde te han de llevar, si sabes ya de qué está hecho su camino. Y las letras han sido el camino de la a observación, del auto conocimiento, han sido el camino de la reconciliación, el camino de tu encuentro. Han sido el camino de la catarsis, de la sanación, del análisis e introspección… ahí humildemente!!!

Creo que es un camino al cual le debes además de amor infinito, también respeto y agradecimiento. ¿Qué sería de ti Amada Galha sin las letras? Habrías muerto seguro… quizás habrías matado ya.

No te voy a permitir dudar más ni mucho menos despreciar lo que sea que escribas. Porque bien sabemos nace de ti, de lo más profundo de tu ser, nace de tus entrañas, de todas tus arañas enredadas, de tu valentía, de tu pasión, de tu rebeldía.  “Mi Lugar Secreto” eres tú misma Galhamar Ryg… No te voy a permitir dudar ya de ti, ni de tu sentir, ni de lo que piensas, ni dudar o menospreciar el proceso en el que sea que te encuentres.

Vale Galhy … vale  por el simple hecho de que te pertenece, que te construye y tú lo construyes a la vez. Pequeña Galha… necesitamos que te enteres y te convenzas de una buena vez de lo maravillosa que eres, porque si bien ya te conoces, aún te falta un buen tramo del camino.
El tramo que te conduce entre rosas, que seguramente tiene también serpientes venenosas, camino frio, angosto y sombrío… El Camino de la Aceptación. El Camino del Amor Real a ti misma.  El Camino que nos va a llevar a encontrar lo que tanto tiempo hemos limosneado y perseguido: El Amor y la Aceptación total. El amor y la Aceptación que necesitamos y que hoy ya sabemos que no se encuentra fuera de nosotras, sino al contrario.  ¡¡Te imaginas!! Solo eso te pido por ahora.
Imagínate que podrás amarte y aceptarte tal cual eres sin agredirte ni juzgarte, buscando motivarte nada más para vencerte a ti misma cada día. Pero sin agresiones ni humillaciones…

Y bien, por ahí alguna vez alguien te dijo que “no se puede amar lo que no se conoce”. Si es así ya te conoces y seguramente esta herramienta nos servirá muchísimo en este nuevo tramo del camino. No lo olvides Bella Galha… andando vamos en el Camino ya y tenemos una Meta y una Promesa por igual:

La nueva meta: ACEPTACIÓN
La nueva promesa: AMOR PROPIO


Galhamar Ryg


Imagen: Safo Poetisa