jueves, 25 de febrero de 2016

Adiós

Prefiero guardar en mis rincones las tristezas que dejaste
Cocinar a fuego lento mis errores y las ganas de buscarte
Prefiero derramar sobre mi almohada y en silencio
Tus aromas, tus colores, los besos que no te di y en mí se están muriendo

Prefiero permanecer quieta, inmóvil… calladita
No llamar al viento por tu nombre ni beber agua bendita
Prefiero saborear en secreto y a escondidas
Las lágrimas injustas que dejaste en mi guarida

Prefiero indagar, buscar y comprender aunque parezca necia
Disolver, desmenuzar, olfatear las apariencias
Prefiero saborear lentamente mis gemidos
Y notar finalmente que aún no mueren mis latidos

Y es que después de todo no has podido robar nada
En mí ha quedado lo sublime, lo egoísta, las alegres carcajadas
Y es que después de todo yo no soy quien ha perdido
El amor que te di Mi Amor… sigue siendo mío.

Lo que duele finalmente es saberme tu juguete
Ver con claridad tantas mentiras que creí y que hoy duelen
Lo que duele en realidad Cariño es saber que me engañaste
Porque creí en tu voz, en tu piel, en tus manos que hoy me arden

Finalmente he de decirte Mi Amor que mi pecho está oprimido
Mis ojitos tienen sed… mis piecitos mucho frío
Te he cumplido Mi amor de principio a fin y hoy  Te sigo amando
Mas a buen tiempo recordé que el amor a mí es el más sagrado…


Galhamar Ryg

miércoles, 24 de febrero de 2016

Reencuentro


-¿De dónde vienes?
-De dejar a mis hijos con su padre…

Tenía tan solo 22 años… él 25. Recién separada de mi esposo, con 2 hijos. Me sentía libre por fin. Libre de vivir todo lo que antes no había podido: fiestas, chicos, tiempo para mí sin “policías”.

Fue un momento mágico con un  muchacho que conocí en el momento, charlamos durante horas como si fuésemos los mejores amigos de toda la vida. Tanto así que decidimos no separarnos esa noche. Cantamos, hablamos… nos conocimos, nos hicimos el amor tierna y cálidamente…



Hace ya 15 años de ese hermoso día y hoy me volví a encontrar con él.

En el inter de ambos encuentros lo habré visto alrededor de 5 veces.
No he podido explicarme exactamente lo que he sentido al dar la vuelta y dejarlo atrás.

Es que verlo fue ver mi historia durante una apresurada hora. Vi de pronto pasar 15 años de mi vida mientras lo escuchaba hablar, mientras lo observé comer, mientras redescubría su rostro y disfrutaba de su voz que tan familiar me ha sido siempre… no sé el por qué.

Vi en sus ojos a aquella niña que era madre de dos cachorritos. Vi el temor que sentía de estar sola y el cómo su compañía durante unas cuantas horas de aquel ayer era para mí un bálsamo sanador a mi locura. Vi mis excesos pasar corriendo por atrás cuando recordamos aquel porro que fumamos juntos alguna vez.

Pero más allá de todo eso, vi una soledad tan enorme!! El verlo me hizo recordar cómo un abrazo suyo por momentos me hacía sentir viva y que todo el mundo podía caerse en ese instante sin que a mí me importara. El día de hoy tuve que ver lo tremendamente sola que me sentía, lo desvalorada que estaba, la necesidad tan tremenda que tenía de amor, de compañía, de un par de oídos que me escucharan, de unas manos que con gusto me tocaran, de una voz que gustoso me platicara sus proyectos y hazañas.  Nunca se lo dije y a decir verdad no sé si alguna vez lo notó, pero él para mí era un consuelo, era un anhelo de un momento hermoso, era la anestesia a tanto y tanto dolor que internamente me acompañó por años.

Si hago las cuentas de las veces que he visto a este hombre, en realidad no llego a 10. Sin embargo todas y cada una de ellas me han dejado marcada por una u otra razón.

La anterior a esta… 2007: el peor año de mi vida. El año en que me quitaron a mis hijos por mi forma de beber, el año en que conocí las puertas del infierno y las escuché cerrarse tras mis espaldas. El año en que estuve a punto de morir y no conocía otra forma de quedarme dormida si no era completamente intoxicada. El año en que perdí mucho más que dignidad, valor y amor propio… Aquella vez estuvo él y hoy lo recuerdo como un fantasma.

El encontrarme con él el día de hoy me removió sin querer una historia de dolor, de soledad, de aturdimiento, de desesperación y al volver a mi lugar no he podido evitar el llanto por aquella mujer tan desorientada y desamparada que fui durante 10 años… por aquella mujer que sin saberlo en ese momento era una huérfana aferrada a lo que fuera con tal de sentir un ratito, un poquito el tan anhelado amor que necesitaba…

Y no puedo dejar de dar gracias también. Gracias porque hoy me presenté ante él ya no por una necesidad descomunal de sentirme amada. Gracias porque hoy no soy una pequeña espantada jugando a ser madre e intentando ser una mujer. Gracias porque hoy no necesito alcohol ni ninguna otra sustancia para poder dormir. Gracias porque no necesité que me tocara o que me prometiera volver a verlo para sentirme “bonita” o “amada” o “deseada”. Gracias porque al mirar de nuevo sus ojos me di cuenta de que todo nace, muere y puede renacer… incluyéndome a mí.

Gracias porque aunque fue una parte importante de esa cruel historia hoy también me recordó que todo lo que sucedió tenía un sentido y la dirección la doy yo.

Finalmente gracias porque de nuevo me encontré con un amigo y porque caí en la cuenta que ahora el amor, el VERDADERO AMOR, me lo doy yo.

Galhamar Ryg


viernes, 12 de febrero de 2016

Una vez más...

-…Es que en realidad no me apetecía hacerlo…

Me atreví a susurrar entre lágrimas después de 1 hora de pelea inútil y desgastante.

-Galha… ¿por qué no me lo dijiste? ¿Es la primera vez que sucede esto?

Ya no podía parar, ya había abierto la puerta, ya había entrado al sótano donde se encuentran enterrados entre escombros esos malditos traumas tan dolorosos y tan difíciles de ver…

-No es la primera vez, esto me ha pasado toda la vida…

Sus brazos y sus tiernos besos me envolvieron mientras yo hablaba intentando ser un poco más clara que las lágrimas que me corrían como ríos por el rostro.

Y es que en algún momento de mi vida se me cruzaron los cables, en algún momento de mi historia “alguien” me hizo saber, me hizo sentir que lo único que tenía yo para darle era mi cuerpo, el cual podía ser acariciado de formas extrañas que no comprendía. En algún momento de mi vida mi cerebro asimiló que si yo me negaba a ello era digna de desprecio posterior. Y tenía clarísimo que la única forma de ser tocada y sentir un poquito de amor y calidez era en esos desagradables y confusos momentos…

Y qué desesperadamente frustrante es verme de nuevo en esa situación. No con un hombre que me condicione el amor, sino con el terror que me da enfrentarme con el rechazo, el desamor y el abandono si me atrevo a decir NO QUIERO TENER SEXO, NO ME APETECE QUE TOQUES MI CUERPO. Porque además doy por hecho que así será. Doy por hecho que si me niego él va a marcharse, va a abandonarme, va a dejar de amarme.
He leído sobre esto una y otra vez, he hablado sobre esto otras tantas veces más. Me he cuidado, me he hablado, he escrito, he entregado y puedo decir con convicción que me he enfrentado a los recuerdos, los he visto como un filme y he perdonado pero…

Pero es como un péndulo o quizás yo soy como un péndulo. A veces adelante, a veces atrás, a veces subo un poco para después bajar. Me he preguntado infinidad de veces si en realidad el perdón sana todo. Porque aunque me siento en paz con las personas de mi ayer, no me es tan fácil enfrentar el ahora sin aquellas cicatrices emocionales que de pronto me agreden. Son como seres vivos que habitan en mi interior y tienen voz, vida y yo tan solo me he encargado de arrullarlos y procurar no hacerles mucho ruido.

Mucho tiempo de mi vida no comprendía por qué sucedían estas cosas, no entendía y no tenía la capacidad de explicarme si quiera qué era lo que sucedía. No sabía que era víctima de abuso, no sabía que tenía derecho a no serlo, no sabía que tenía derecho a que me defendieran. Solo sabía sentir, percibir, permanecer despierta y vigilante durante horas por las noches. No sabía hacer más.

Más tarde aprendí a intercambiar y negociar “esta vez debo obtener algo” era mi pensar y con o sin conciencia me prostituí infinidad de veces. Mezclando el trauma, la necesidad urgente de sentirme amada y el elixir del alcohol… ¿puede haber combinación más terrorífica que esa? La última vez que fui víctima de una violación tardé horas en reponerme si quiera para levantarme de donde estaba. Al día siguiente fui a buscar a mi agresor, lo encaré y le dije PÁGAME!!! A LAS PROSTITUTAS SE LES PAGA Y TÚ NO ME VIOLASTE YO ME PROSTITUÍ.  Eso fue lo que hice, mostrarme como perra al “defenderme” cuando en realidad estaba desecha por dentro y por fuera y tardé aproximadamente un año en volver a dormir con la luz apagada…     

Aprendí a intercambiar mi cuerpo por cualquier otra cosa, lo que fuera: amor, compañía, dinero, alcohol, una casa, comida… muy pocas veces en mi vida me he entregado de verdad…



-¿Entonces piensas que solamente tengo ese interés por ti?

-Lo pienso de ti y lo pienso de todos siempre, me cuesta mucho trabajo creerle a alguien que me ama, me cuesta mucho trabajo creerte a ti, cuando me ataca este pensamiento recuerdo todas las cosas lindas que has hecho por mí que nada tienen que ver con el sexo y eso me ayuda a tranquilizarme.

-Galha… Me enamoré de ti por tu forma de pensar, de sentir, de imaginar. Eres muy hermosa por fuera y tu cuerpo me encanta, pero por dentro eres igual de hermosa, el sexo contigo es maravilloso pero es de los dos. No dejaré de amarte… Ahora eres tú quien tiene que prometer hablar y decir lo que desea, promete que me lo dirás, si quieres o no, si prefieres que leamos o que nos acostemos a dormir… No dejaré de amarte ni te voy a abandonar… Mi bolillito!!!

Me abrazó y besó con ternura,  prometí esta vez yo decir la verdad y solicitar lo que yo deseo…

Y me di cuenta que estaba en la posición más vulnerable que existe: Estaba ahí desnuda con las heridas expuestas frente a él… y Frente a mí… otra vez.

Galhamar Ryg


Imagen: Artur Grottger